|
por Luis Buero
Reportaje a Victoria Arderius, tarotista.
Es mujer, madre, fue una periodista de investigación prestigiosa, ahora es profesora de tarot y de meditación, columnista de televisión y, recientemente, actriz protagónica de “El tiempo y los Conways”, la clásica obra de John Priestley que se ofrece todos los domingos a las 20.30 en el Centro Cultural de la Cooperación. Sí, ese mismo texto teatral que (como una tarotista) invierte las estructuras narrativas del relato, y desata la risa y la melancolía más fina y reflexiva.
Toda las mujeres, la mujer
Victoria Arderius transitó las redacciones de Noticias, Somos, La Nación y Clarín, fue notera de Ari Paluch en radio, conductora de tevé en Much Music, columnista en programas de América TV y de Infinito, varias veces comensal de Mirtha Legrand en los almuerzos televisivos de esta, panelista de Chiche Gelblung y de Mex Urtizberea. Pero esa es solo una parte de su historia. Las otras Victoria transitan el camino del tarot y sus misterios y el de la actuación.
¿Cómo hacer (me pregunto mientras la espero en una heladería-café) un reportaje a una persona que es un ser de luz, por un lado, y, a la vez, por otro, una señora dueña de sí misma, con los pies en la tierra, y que reúne todas las vertientes del deseo? En síntesis, una narcisa de libro, es decir, una leona de varios mundos. Permítanme (porque los hombres no podemos hacer más que una cosa a la vez) ir desgranando esta charla por temas. Lo que no puedo reflejar aquí es la alegría, la ilusión, la suavidad, el tono divertido y cordial de sus palabras. Eso que imaginárselo; pero transitar esta nota nos reserva un premio: creo que nadie seguirá exactamente igual luego de hacerlo.
—Mi apellido es de origen griego, pero mi abuelo vino al país desde Barcelona a los 18 años, era anarquista. Yo nací en Lomas de Zamora; recuerdo que a mi madre le decíamos que tenía “la bola de cristal” o “una computadora en el horno”, porque se daba cuenta de todo lo que nosotros hacíamos antes de que le contáramos nada.
Sería como un antecedente “adivinatorio” por parte de tu mamá…
—Y… hay antecedentes de periodistas en la familia, también. Un bisabuelo mío era uno de los hombres de confianza de Alem y tenía un diario en Carmen de Patagones. Y yo de chica soñaba con tener mi propio programa de televisión…
Pero vos lo primero que estudiaste no fue actuación, sino periodismo…
—Sí, en la Universidad del Salvador, empecé a los 19 años, terminé a los 23 y automáticamente entré a trabajar en la revista Noticias, de editorial Perfil. En ese momento me encantaba ser periodista, me parecía una aventura, porque soy muy curiosa. La curiosidad creo que es lo que me ha llevado a investigar todas las cosas en las que me he metido, y también me ha traído muchísimos problemas en los que me he involucrado…
¿Como por ejemplo…?
—Por ejemplo, relacionarme con los varones por curiosidad y no por afinidad. Eso ya lo aprendí (risas). Porque antes había entrado a relacionarme íntimamente con gente que no tenía nada que ver conmigo. Pero, sí, me despertaban curiosidad. Y ahora, como ya tengo bastante saciada la curiosidad… (risas).
¿Qué curiosidad puede despertar un ser tan simple como un hombre?
—Los hombres han sido para mí una escuela maravillosa, he aprendido un montón, creo que mi vida es una investigación constante(risas).
Pero no me respondiste la pregunta…
—Es que de pronto te encontrás en un hombre con un universo poético, con un universo de imágenes…
Ah, es decir, tu target son los “Cortázar”, los “Kant”, los “Gandhi”, nada de camioneros o patovicas o los luchadores de “100% lucha”.
—Por supuesto… (risas). Los de “100% lucha” no me han interesado nunca…(risas).
Apuntabas a los intelectuales…
—No tanto a los intelectuales, sino a las palabras, a las palabras. Gente que usa bien las palabras. Por eso también me gusta el tarot, porque es la construcción de un discurso que el otro completa, hace gestalt, cierra el significado.
¿Aunque el Romeo fuera un poeta estilo Charly García al que lo tenés que rescatar de un hospital?
—No. Charly García fue pretendiente mío, pero no tuve que rescatarlo de ningún hospital. Pretendiente no es que haya salido. Le hice un reportaje, pero luego el secretario de redacción le cambió el título a la nota y él se enojó, no le gustó, y dejó de ser pretendiente (risas).
¿Cómo ves a las mujeres de hoy, las de las grandes ciudades? ¿No hay hombres?
—Lo que yo veo es un gran desencuentro entre los hombres y las mujeres, y los hombres también están muy solos. No es un problema solo de las mujeres; los hombres también están solos y tampoco encuentran su mujer. Hay algo de “supermercado del amor”, todos estamos buscando el mejor producto que nos hace parecer que ya no hay nadie que sea único, y que podamos decir “esta es la persona para mí”. Al contrario, decimos: “Esto es lo mejor que encontré, pero por ahí hay algo mejor”, como si hubiera una oferta desmedida de objetos de amor. Ya no hay eso de enfocarse en alguien y construir algo que sea especial. Y el problema no es del otro, es de uno, de no poder entregarse de veras a una relación.
Esto es algo de las capitales; en los pueblos del interior no sé si es tan así…
—Claro, a lo mejor no hay tantos productos en el stand (risas). Aquí sí, y los candidatos vienen con fecha de vencimiento, con agregados artificiales…(risas).
¿Y los tipos ni siquiera se enganchan buscando la reemplazante de la imagen materna?
—Es que las mujeres de hoy no nos parecemos a las madres de los varones que podríamos tener como pareja, y ahí ya hay un desencuentro: fueron criados por mujeres que no son como nosotras. O sea, no tuvieron mamás como nosotras, y ya no les es tan fácil repetir el primer objeto de amor. No funciona tan rápido la transferencia. Por otro lado, en este post feminismo, las mujeres no respetan rituales de cortejo que existieron durante miles de años.
No respetar el ritual sería que las mujeres llamen e inviten a los hombres… pero… ¿y si el fulano no llama?
—¿Cómo que no? A mí sí me llaman, yo respeto la forma de cortejo y me da resultados. Una investigación larga me llevó llegar hasta acá, ¿eh? (risas). El ritual del cortejo es: “El hombre conquista, la mujer es conquistada”. Y la mujer elige cuál es el que le gusta más de todos. Si la mujer no respeta esto y ella lo conquista, él se descoloca y ella ya no es una presa deseada. Yo he cometido los peores errores del mundo antes de llegar a esta comprobación(risas).
¿Cuántos años tiene tu hija?
—Tres años y ocho meses, y te cuento que ser madre soltera me ha hecho madurar muchísimo y caer en lo concreto de que no hay nada en la vida que sea pura alegría, que todo, como dice el autor de “El tiempo y los Conways”, “la alegría y la tristeza finamente entretejidas forman el vestido precioso del alma divina. La alegría y la tristeza juntas. Y, cuando esto has comprendido, por la vida vas tranquilo”. Todo el universo es dual. Todo tiene su precio y su costado oscuro.
También dice el autor que no debemos calificar nuestra vida observando solo un momento, no hacer un corte transversal sino ver la longitud total de nuestro tiempo entero.
—Sí, ver todo el recorrido de la vida, como si se tratara de una aventura. Lo único que podemos hacer es acopiar sabiduría en el arte de vivir.
Victoria, periodista de investigación
¿Qué función cumplías en Noticias?
—En Noticiasnada era imposible, te decían “andá a ver a Susana Gimenez y preguntale qué está pasando con su pareja”, y yo iba y me paraba en la puerta de su casa y, hasta que no salía, hasta que no le preguntaba, no volvía. Y la nota debía estar sí o sí, si no, de patitas en la calle. Y me formé en una línea de periodismo en la que uno debía conseguir lo que tenía que hacer. Después, por suerte, pude ir abandonando la parte de Espectáculos, que me parecía menos interesante, y me fui yendo para el lado de las notas de otro orden. Entonces hacía investigaciones para Gabriel Pandolfo y para Mario Markic, dos excelentes periodistas. Recuerdo que en esos años hicimos un informe sobre Franco Macri, que en su momento estaba con Sevel; luego publicamos un trabajo sobre la vida de Julio Ramos, y muchas biografías más, generalmente notas de tapa. Fue la época en que al frente de la revista estaban Teresa Pacitti, Rubén Giordano y Silvia Fesquet. Y había un gran fotógrafo, que era Rudy Hanak.
¿Y vos cómo te sentías?
—A mí me encantaba el periodismo, era mi vida. Después me di cuenta de que no me gustaba vivir tan estresada, no me gustaba el estilo de vida del periodismo escrito. Yo siempre trabajé en medios importantes adentro de las redacciones, nunca como free lance. Después de Noticias pasé a Somos, de Editorial Atlántida.
Esa revista fue un semillero de famosos: ahí estaban Luis Majul, Alfredo Leuco, Walter Sequeiro, que se hizo cargo del canal Volver…
—Sí, también estaba Olga Wornat, la autora de Reina Cristina. En Somos les hice notas a políticos. Por ejemplo, recuerdo que lo entrevisté a Menem. Yo tenía 22 años y me sentía una periodista combativa, era la época en que Menem se había peleado con Zulema y con la hija y las había echado de la quinta de Olivos. Yo fui a entrevistarlo con un tono agresivo, preguntándole qué había motivado en él esa actitud, y me acuerdo de que me dio vuelta como a una media —imita la tonada de Menem—: “Pero no, querida, por Dios”, no sé cuánto… Y la verdad es que después me quedé encantada con Menem, porque tenía una capacidad de seducción, una habilidad para darte vuelta la agresividad de una manera increíble… Ese habrá sido el motivo por el que lo han votado tantos (risas).
Y vos eras la jovencita belicosa… yo leía tus notas…
—Me parecía que los otros periodistas eran burgueses, con traje y corbata, y a mí me gustaba la cosa más “safari”. Y fui a fondo con el periodismo. Pero tenía el estilo “CQC”, por ejemplo. Era irónica, desfachatada. Hoy, con el tiempo, lo veo muy mal ese estilo, me repugna.
El periodismo gráfico en la Argentina, como trabajo en relación de dependencia, ¿es un “mundo de hombres”?
—No, yo diría que es un mundo de obreros, mujeres y varones. En una producción televisiva una persona cita por teléfono al entrevistado, otro prepara el reportaje y otro lo hace. En el mundo del periodismo escrito uno produce y hace la nota, orienta al fotógrafo, y demás. Pero hombres y mujeres trabajan a la par. El periodismo escrito es una picadora de carne porque se trabaja con unos tiempos que son inhumanos. Pero, respondiendo tu pregunta, no ocurre que las mujeres no asciendan. Yo he tenido montones de jefas, en Clarín están Andrea Rabolini y Silvia Fesquet, también Claudia Acuña fue muy importante; en La Nación, Ana D´Onofrio, y hay periodistas mujeres en posiciones muy importantes en otros medios. En Perfil hay muchas mujeres a cargo de revistas. Y, te digo, en todos los años que estuve como periodista jamás sentí que no me mandaran a hacer algo porque era mujer. Nunca.
¿En cuáles otros diarios estuviste?
—Trabajé en La Nación, con Fernán Saguier, y en Clarín comencé en el Suplemento Joven, también para hacer investigaciones, que generalmente dentro de las redacciones son muy rápidas, muy vertiginosas. No tenés más de una semana. En ese suplemento hice notas sobre las niñas madres, los jóvenes en las villas, allá por el año ´93. Fue un momento de mi vida en el que me sentía en la cresta de la ola. Hice informes sobre temas relativos a la mujer en el Suplemento Mujer, que me apasionaron. Me interesó siempre todo lo relativo a la mujer, su relación con el hombre, el desencuentro con el hombre. También me mandaron a cubrir temporadas en Mar del Plata para el Suplemento Espectáculos, y de a poco me fui cansando de ese edificio enfermo que es el de Clarín, con los techos pintados de negro, sin ventanas, y todo el mundo fumando. También se hablaba de que iban a incrementar dos horas la jornada de trabajo sin beneficios.
¿Eso te hizo abandonar la profesión?
—Hice un viaje a Europa de cinco semanas y me puse a pensar qué hacer para dejar de trabajar en el diario. Cuando volví, en el año 2000, estaban echando gente de Clarín, entonces yo hablé con mi jefa y le dije: “Si debés echar a alguien, echame a mí”. Y me fui de todo. Era la época de éxito de Mauro Viale, y sentí que el periodismo se estaba volviendo basura. Paralelamente yo estudiaba canto, actuación, estaba en esa búsqueda. Con el tiempo seguí estudiando con Pompeyo Audivert, Julio Chávez y Alejandro Catalán. Mi plan era vivir con la indemnización que me habían dado en el diario el mayor tiempo posible, y seguir estudiando y preparándome como artista. Y llegó el corralito del año 2001 y la ilusión se me fue de las manos. Me quedó atrapada esa plata que había recibido y ahorrado, y debía volver a trabajar ya mismo.
Victoria Tarotista (¿en un día claro se ve hasta siempre?)
¿Cómo llegás al tarot?
—Una amiga me sugirió que tirara el tarot porque sabía que yo lo había estudiado mucho. Todo había comenzado años atrás: yo fui a hacer un reportaje a una señora que tiraba el tarot, y para informarme más le pregunté qué bibliografía podía leer. En esa época no existía internet, y para conocer mejor los temas que abordaba me compraba libros. Y cuando adquirí los dos libros que esta señora me recomendó, una de las ediciones venía con las cartas. Así fue que ya en el ´98 yo comencé a estudiar las cartas, a meditar sobre ellas. En el 2001 ya hacía cuatro años que estaba con el tarot. Y empecé a tirar las cartas, siguiendo el consejo de esta amiga, y fue un furor, porque en medio de esa desesperación de fines del 2001…
La gente necesitaba alguien que la contuviera y le devolviera la ilusión…
—Y así había cambiado mi vida: de hacerles notas a presidentes o ex presidentes, pasé a repartir una tarjetita por los locutorios y casas de quiniela, que eran los únicos que me permitían dejarla. Me llamaba la gente por teléfono y debuté atendiendo en un bar. Luego alquilé un pequeño espacio en un atelier artístico, que era como la tiendita del horror (risas), pero me di cuenta de que todo lo que había aprendido haciendo periodismo y conociendo muchísima gente me servía para percibir los arquetipos humanos. Y con el tiempo tenía una columna en Much Music, donde contestaba consultas de los chicos, allí me llevaron Mariano Cohn y Gastón Duprat, los productores de Televisión Abierta y del canal de la Ciudad de Buenos Aires… En realidad mi idea era hacer un programa de entrevistas a personas espirituales, pero ellos me ofrecieron tirar el tarot (risas).
En el tarot vos mezclás las cartas y las tirás a un consultante… ¿realmente esa casualidad de la carta que sale es determinante, o sos vos o el que escucha el que le atribuye un brillo o un mensaje verdadero?
—El tarot no es científico, no podría explicarte cómo funciona, no lo defiendo como a una ciencia, pero, ante una determinada pregunta, cuando ponés las cartas no seguís una acción desordenada, vos sabés lo que estás preguntando y cada carta tiene un significado para el área del amor, de la economía, de la salud, y algo así como una dirección, una línea de acción que te indica. Y se ve que funciona, porque la gente vuelve a consultar más de una vez. La lectura del tarot es sobre un cuadro de doble entrada, y en cada lugar estamos hablando de un área de la vida. Si te sale la carta de El Loco en el área de la economía, puede significar que la persona está con un impulso muy fuerte de cambiar y aventurarse. O te puede aparecer la carta de El Carro en el amor: El Carro es un auriga que con sus dos brazos va sosteniendo dos caballos, puede querer decir que esa persona no está muy abierta a relaciones, sino más preocupada por su trabajo y objetivos personales. Si sale La Balanza en la salud, hay problemas con la dieta. Y en las lecturas aparecen el pasado, el presente y el futuro, una carta para cada cosa. Y la verdad es que la pega, para mí también algo maravilloso. Porque yo soy una persona racional y analítica.
¿Los arquetipos en el tarot qué son?
—Las cartas están divididas en veintidós arcanos mayores que son grandes situaciones de la vida. Poder relacionar una situación con un arquetipo te da más datos. Por ejemplo, El Emperador es una persona que invade territorio, conserva lo que tiene y quiere más, y para poder tener más hace proyectos claros y objetivos alcanzables. En psicología, el que trabajó mucho con arquetipos fue Carl Jung, además de analizar los grandes mitos.
¿Y la gente te consulta para tener una esperanza…?
—No, viene a consultarme para descifrar si lo que piensa es así o no, si será verdad esa intuición que perciben de que ese vínculo que tienen con alguien no funciona.
Pero los tres grandes dilemas humanos son salud, dinero y amor, y el futuro siempre despierta ansiedad e incertidumbre, sumados al miedo al ataque y a la pérdida que los humanos llevamos desde que salimos del útero de mamá… ¿no van a buscar la fantasía de un futuro mejor, tipo Disney?
—Una cosa es lo que una persona viene a buscar y otra lo que yo le doy. El tarot no es un microscopio, es un telescopio donde vemos una probabilidad, pero lo más interesante es trabajar los arquetipos. Trabajar esas tendencias caracterológicas que nos perjudican. Lo más importante es toda la reflexión que se puede hacer sobre uno mismo y sobre la vida.
¿Los ejercicios de meditación sirven también para bajar ese nivel de ansiedad?
—Sí, yo practico y enseño la meditación de las tres herramientas. Meditar es apaciguar la mente, con distintos recursos, ya sea repitiendo un mantra como en la meditación trascendental, mirando la pared como en la meditación Zazen, o la Vipassana, en la que el meditador se concentra en las fosas nasales y en la respiración. Cada sistema te hace concentrar en algo, para no pensar. Yo elaboré un sistema que une estos recursos y los pone todos a la vez.
Esto de modificar la visión del futuro me lleva de nuevo al teatro, vayamos a la obra… ¿vos creés que cierta clarividencia que asoma en uno de los personajes de lo que será el futuro significa que el porvenir, de saberlo de antemano, se puede modificar?
—Priestley hace todo un planteo del tiempo que es muy interesante, y no creo que se pueda modificar el futuro de los personajes, de hecho no ocurre. A veces me consulta una mujer como el personaje de Kate, que se relacionó con un hombre casado y esto le hace mal, pero a veces le sale en la cartas que debe seguir estando con el hombre casado, eso es increíble, parece que ella todavía debe aprender algunas cosas ahí. Y eso significa también que, si vos le decís que se tiene que separar, igual no lo va a hacer en ese momento.
Victoria actriz, el tiempo y los Conways
Y, paralelamente al tarot, seguías estudiando actuación…
—Sí, y en todos los proyectos que iniciaba me iba mal, se peleaban todos antes de que llegáramos a estrenar, el director se iba… Todo era crítico y estaba relacionado con la crisis del país, años 2002, 2003...
Pero esto es lo normal en el teatro “under” en todo momento…
—Sí, yo estaba acostumbrada a cosas mucho más estables… Y seguía estudiando, pero, cuando me pasó esto, que todo proyecto se caía, entré en un momento de desesperación con el teatro, y fue en esa época en la que quedé embarazada. Y temía transmitirle mis emociones o sufrimientos al futuro bebé, así que me tomé un descanso. Por otro lado pensaba que la actuación solo me había servido como herramienta de autoconocimiento, y una noche, esperando en la cola para entrar a una obra de teatro que luego se suspendió por problemas técnicos, conocí a Mariano Dossena, el director, que me ofreció hacer La música, una pieza de Marguerite Duras en el Centro Cultural de la Cooperación, y la hicimos finalmente en el 2007, durante varios meses, con muy buenas críticas. Y luego vino “El tiempo y los Conways”…
¿Te convenció el texto o el director, en “El tiempo…”?
—El director, porque cuando la leí por primera vez no me gustó, era la pieza original utilizada en una puesta de los años cuarenta. Mariano la hizo traducir nuevamente por Jaime Arrambide, empezamos a ensayar y así fue como se hizo “El tiempo y los Conways” en el Centro Cultural de la Cooperación. Un año estuvimos ensayando. Mi personaje es Hazel, “tan linda que todos los soldados del regimiento se dan vuelta para verla pasar”. Tiene la vida por delante y muchas oportunidades para elegir pareja, pero, en lugar de casarse con un capitán, se decide por el candidato que tiene más plata. Cuando conoce a Ernest Beevers le parece un gusano y termina siendo un gusano que la come viva.
“El tiempo y los Conways” es una obra que se estrenó en Londres en 1937, pero, por ejemplo, si la trasladáramos a la actualidad y a nuestro país, contaría lo que les pasó a vos y a millones de argentinos a fines de 2001. El antes y el después del Corralito. Cuando uno imagina el futuro siempre lo hace positivamente, si no, no iniciaría un proyecto. Si el ideal está en el pasado y no en el futuro, viviríamos melancólicos. Si bien la obra muestra el antes y el después de una guerra mundial, siempre en todos los países ocurren esas terribles crisis que trastrocan todos los sueños. Por eso lo más importante de la obra está cuando vuelve al kilómetro cero en el tercer acto…
—Es un recurso que cuando se estrenó la obra era muy novedoso, ahora lo vemos en “Lost” y en películas, pero era muy original entonces, un argumento que rompe la cronología de la historia. Yo empecé a disfrutar la obra y la sentí maravillosa cuando tomó cuerpo en la puesta en escena, no cuando la leí. Pero, volviendo a lo que me preguntabas antes, sobre si la gente me viene a consultar como tarotista para que yo los esperance con la ilusión de un futuro mejor, y te digo que yo no creo que el futuro sea mejor. El futuro será como tiene que ser, y el futuro está construido por quienes somos nosotros. Los problemas que vos sufrís tienen que ver con tus virtudes y tus defectos, y los míos tienen que ver con mis virtudes y mis defectos…
“Nuestro carácter es nuestro destino”, me escribió una vez en una carta otra Victoria, Victoria Ocampo…
—Exacto. Yo no pienso que el futuro va a ser mejor, pero sí pienso que vamos a ser más sabios; esa es la salvación.
Comentarios sobre esta nota
 | WALTER PLATERO escribió : N—Lo que yo veo es un gran desencuentro entre los hombres y las mujeres, y los hombres también están muy solos. No es un problema solo de las mujeres; los hombres también están solos y tampoco encuentran su mujer. Hay algo de “supermercado del amor”, todos estamos buscando el mejor producto que nos hace parecer que ya no hay nadie que sea único, y que podamos decir “esta es la persona para mí”. Al contrario, decimos: “Esto es lo mejor que encontré, pero por ahí hay algo mejor”, como si hubiera una oferta desmedida de objetos de amor. Ya no hay eso de enfocarse en alguien y construir algo que sea especial. Y el problema no es del otro, es de uno, de no poder entregarse de veras a una relación.
NOTA BLE BLE BLE ble enviado el 27/08/2009 05:03:40
| | MARIO escribió : NO CREO EN EL TAROT PERO FELICITO A LA GENTE QUE HACE TEATRO CONTRA VIENTO Y MAREA EN ESTE PAIS. SALUDOS enviado el 26/08/2009 23:08:19
| | Gabriela Pedro escribió : Bueno, nada me sorprende de esta victoria, de este triunfo a la vida con tanta cosa hecha. En aquellos años clarinescos conocí a la Arderius multiformas y creo que nos juntaron causalidades no casualidades. Beso nena de 29 de julio. te felicito. enviado el 25/08/2009 01:05:17
| | Mariu Campagnoli escribió : Excelente, Victoria!!!!!!!!!!
Geniales las respuestas sobre Tarot y los hombres! Felicitaciones! enviado el 25/08/2009 00:53:06
| | rubén arderius escribió : Magnifica entrevista!! Como padre, ya no
hay pañuelos que me alcancen para que la
baba no me inunde!! Felitaciones a los dos periodistas.
enviado el 22/08/2009 18:41:24
| | Dario Rosatti escribió : Genial. Mas que nda la Victoria Madre y la Victoria Tarotista!!! Mis sinceros afectos! enviado el 22/08/2009 14:49:56
| | Hernan Bergstein escribió : Que linda Nota. Que interesante poder conocer a esta mujer cada dia mas! Muy buena nota. enviado el 22/08/2009 13:23:01
| | Mad Crampi escribió : Muy interesante la nota, más que una nota un relato lleno de giros; ya tendremos oportunidad de conversar. Saludos! enviado el 22/08/2009 12:31:13
| | Mariano Peralta escribió : Excelente la nota! Que bueno esto de tomarse un cafe virtual con una invitada de lujo y un periodista notable. Gracias la disfrute mucho. Muchos exitos a los dos. enviado el 21/08/2009 23:59:15
| | Oriela Testa escribió : Victoria, me encantó la nota, fue como tomar un cafe con vos. Exitos siempre! cariños Oriela enviado el 21/08/2009 22:34:43
| | Victoria Arderius escribió : Muchas gracias por la nota! Salio tal cual hablamos. Para mí es un honor haber sido entrevistada por una pluma como la de Luis Buero. Cariños a todos! enviado el 21/08/2009 21:03:43
|
Recomendá esta nota
Agregá tu comentario
o HACE CLICK AQUI para sumarte a la Comunidad narc(i)sa
Te proponemos seguir con
|
|

|
|
|
|