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por Luis Buero para mujeres inquietas
Entrevista a Mónica Gutiérrez, conductora de TV - Periodista

Foto Portada Mónica Gutiérrez nació en Rosario y, siendo aún adolescente, debutó en la televisión rosarina en la década de los setenta. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación Social. Se desempeñó, a partir de 1983, como conductora de los noticieros de ATC “Veintiocho millones”, “Treinta millones”, “Noticiero nacional”, y del talk show “Veinte mujeres”. En la televisión por cable condujo “Las unas y los otros”, “Treinta y nueve semanas y media”, “Las manos en la masa”. Actualmente es la co-conductora de “América noticias segunda edición”, por América TV. Obtuvo el premio Konex en 1997 y varios Martín Fierro a lo largo de su fructífera trayectoria.



Charla en una cancha de tenis

Yo, con una raqueta en la mano, lo único que puedo hacer es sacarme un ojo, pero de pronto me encuentro en la confitería de un importante club de tenis. Mi entrevistada, de impecable saco blanco, es la periodista que todos respetamos y con la que fuimos creciendo a la par de la democracia. Pese a su juventud, su historia profesional es amplísima, imposible de concentrar aquí, pero, bueno, hagamos el intento. Vale la pena.

—Yo soy rosarina, y mis inicios fueron en Canal 5 de Rosario. Tenía una vocación muy marcada desde muy chica por el periodismo, no por la televisión. Obviamente, no la registraba como vocación, pero te puedo decir que en séptimo grado ya dirigía el periódico de mi sala, entrevistaba gente, y durante buena parte de la secundaria, me dediqué a hacer audiovisuales donde enlazábamos imágenes, sonidos, testimonios, diapositivas… era un juego artístico que tenía que ver con lo estético, pero también con lo visual y la posibilidad y la perspectiva de comunicación de imágenes y de ideas…

¿Veías los noticieros de la tele?

—A partir de los 12 o 13 años veía “Telenoche”, y me producía un estado de excitación muy interesante, el mundo de las noticias, de la inmediatez, de la coyuntura… Me atraía, desde ya, la posibilidad de comunicar cosas mediante imágenes y sonidos, pero también me gustaba mucho escribir, y de hecho participé en un concurso de poesía y gané. Después se fue enlazando el trabajo en la televisión, porque ahí tuve mis primeras oportunidades. Mi madre estaba muy vinculada con el ámbito de la universidad y de la cultura, e iba con cierta frecuencia a los canales. Yo era chiquita, tenía 17 años, recién empezaba a estudiar, y mamá cada vez que se cruzaba con un gerente de noticias de un canal le decía: “Háganle una prueba a mi hija, háganle una prueba a mi hija”. Hasta que un día uno de ellos, Alfredo Velazco Ferrero, me llamó y me citó para una prueba. Pasé esa prueba de cámara bien y me convocó para hacer entrevistas dentro de un programa de televisión de mucho rating, que iba los mediodías y que se llamaba “La botica del 5”, que conducía Ercilio Pedro Gianserra y en el que trabajaba Evaristo Monti. Estuve ocho meses. Yo estudiaba Ciencias de la Comunicación y Derecho, las dos carreras. Justo en un programa vinieron de invitados dos legisladores para hablar de la Ley de Alquileres, y el productor me dijo “los presentás, les hacés una pregunta, y que hablen solos”. Y yo me había preparado 38 preguntas para desplegar en dos minutos, cosa que efectivamente hice en el aire, y cuando terminó la nota y salí, el productor me llamó y me dijo “desde mañana vas a hacer un micro de modas”. Como castigo. Le dije que no y me fui.

¿Cómo sigue tu carrera en Rosario?

—La experiencia en Canal 5 fue corta, y al poco tiempo de irme empecé a hacer pequeñas cositas en la radio. Y un día llega Alberto Cortez a Rosario y ofrece una conferencia de prensa. Yo no tenía medio al que representar, pero igual tomé un grabador, fui a la conferencia de prensa, que era en un hotel, me senté al lado de Alberto Cortez y lo ametrallé a preguntas. Ni siquiera sabía dónde iba a emitir esto que estaba grabando. En eso estaba cuando entró el gerente de Programación de Canal 3 de Rosario, Osvaldo García Conde, que venía con un camarógrafo a probar la primera videocasetera que había llegado a Rosario. Me vio, me llamó y me preguntó si no quería hacer una prueba para Canal 3; le dije que sí. Hice la prueba y comencé a trabajar en Canal 3 como conductora de un programa diario, que también producía. Yo no tenía 20 años todavía. Trabajé dos o tres años en el canal mientras seguía estudiando las dos carreras, y un día Osvaldo García Conde, que viajaba seguido a Buenos Aires a comprar programación, le trajo a Carlos Montero un casete con una nota que yo le había hecho a Fontanarrosa. Carlos Montero estaba buscando gente para el programa “Sesenta minutos”, de ATC, lo vio, me mandaron llamar e inmediatamente me contrataron. Yo no había buscado venir a Buenos Aires, pero la verdad es que vine a parar a ATC en plena gestión del gobierno militar.

¿Qué cargo ocupaba Montero?

—Montero en ese momento era el director de programación de ATC, te estoy hablando del año ’79. A mí me convocaron (y era el sueño dorado de cualquiera) como conductora en el piso de “Sesenta minutos”, y tenía que estar dispuesta a viajar a cualquier parte en cualquier momento. Llegué un lunes y me dijeron “vos el miércoles tenés que estar viviendo en Buenos Aires, dispuesta a trabajar full-life y a viajar a cualquier parte del mundo en cualquier momento”. Había mucha plata para producir, ATC se estaba estrenando y era un sitio dorado desde todo punto de vista.

Y tenías 20 años….

—Sí, me pagaban un sueldo con el cual podía vivir una pareja en Buenos Aires, yo vivía en una pensión. Pero en menos de un mes ya estaba en penitencia y en el “freezer”. Y la pasé muy mal. Estaba adentro, pero no hacía nada importante, nada trascendente, porque generé muy rápidamente una muy mala relación con la estructura, no me adapté a esa estructura, cuyo gerente era Horacio Larrosa. Adentro del noticiero era una sombra, la pasé muy mal, pero contemporáneamente empecé a hacer radio, hice algunas cositas en programas que estaban fuera de la estructura del noticiero, dentro del canal, trabajé con Larrea y en otros programas. Yo quería renunciar, me quería ir de ATC, porque, la verdad, sufría mucho, y el que me recomendó que me quedara fue Fernando Bravo, que me dijo: “Sos muy chica, no te conoce nadie, esto se va a terminar, y el día que se termine vos vas a estar acá adentro. Si vos te vas, nadie te va a ir a buscar a tu casa, porque nadie sabe quién sos. Así que quedate acá adentro, pená, sufrí, volvé a tu casa, llorá todo lo que quieras, y al otro día volvé, que en algún momento te van a encontrar”. Y pasó finalmente eso. Cuando llegó en el año ’83 el principio del fin del gobierno militar, se anunció en las noticias con el cambio de gerencia. Se fue Horacio Larrosa, que había comandado la etapa de “Sesenta minutos” con la conducción de José Gómez Fuentes, aquel noticiero emblemático de ATC de esos años, y llegó Roberto Maidana como gerente de noticias. Roberto Maidana me había conocido haciendo notas en la calle para las radios, y a la primera que convocó fue a mí, y me dijo que me había visto laburando en la calle y que le interesaba mi trabajo. Así empecé un noticiero nuevo, en pleno año ’83, que se llamó “Veintiocho millones”.

Creo recordar que los periodistas estaban detrás de escritorios, con una máquina de escribir, como si fuera una redacción, y Maidana caminaba de un periodista a otro…

—En ese noticiero yo comencé a ir a los tribunales, porque empezaban las citaciones a los militares. A Massera lo cita el juez Salvi por el caso Branca, y fue el primer caso explosivo en los Tribunales, en el que se investigaba el asesinato de Fernando Branca, que era el esposo de su supuesta amante.

¡Qué interesante, estamos hablando de un noticiero del ’83 y ahora estás en un noticiero del 2009! ¿Cuántas horas de televisión tenés?

—Y… debo de estar atrás de Pinky (risas) . No sé si esto es bueno o malo. Yo, que empecé siendo muy chica, tengo el privilegio de haber estado en la televisión de lunes a viernes, prácticamente a diario, durante los últimos treinta años. Aún en esa etapa en la que estaba castigada, yo hacía alguna cosita en “El show de la vida”, de Héctor Larrea, en la radio estuve también todos los días de mi vida… lo que significa todos los días de la vida de este país. Yo cubrí el caso Branca, el juicio a los comandantes de punta a punta, el juicio de la causa de Camps, el juicio de los que coparon el Aeroparque, y estuve conduciendo las transmisiones de todas las elecciones de la historia de la democracia de este país desde 1983. Durante el conflicto de Semana Santa del ’87 casi viví en el canal; cuando mi familia no me veía en pantalla, pensaban que me había pasado algo. Y durante el tiempo en el que estuve exiliada de la televisión abierta, entre el ’91 y el ’97, hice a diario televisión en cable, y la mayor parte de mi trabajo tuvo que ver con noticias y con debates de índole social.

¿Y en la etapa menemista qué pasaba?

—Vos tenés que pensar que a mí el radicalismo me encontró dentro de ATC. De la misma manera que Roberto Maidana, cuando llegó, me dijo “Vení, que a vos te necesito y te voy a poner en tu lugar porque ya te vi Laburar en la calle”, en diciembre del ’83, cuando llegó a ATC el primer interventor radical, Emilio “Buby” Fisher, yo estaba haciendo un móvil mientras juraba la Corte Suprema en Tribunales. Y el director del canal, al que yo no conocía ni de nombre, me manda llamar y me dice “Mirá, Monica, de la gente que encuentro acá adentro, sos la única que identifico y reconozco, porque te vi laburando en el móvil. Quiero pedirte que te quedes con nosotros conduciendo el noticiero, que te integres a la estructura de noticias activamente y que confíes en nosotros”. Y trabajé en el noticiero durante toda la etapa de Alfonsin, con gerencias que eran de índole política mejor o peor. Así quedé con una imagen muy relacionada con el radicalismo y muy estigmatizada frente a ciertos sectores pro militares por mis coberturas del juicio a las juntas (porque durante la cobertura del juicio a las juntas, incluyendo la Semana Santa del ’87 y todo lo posterior, yo tuve una posición muy clara en relación con todo lo que era el tema de los derechos humanos). Quedé atrapada con dos imágenes: por un lado, muy pro defensa de los derechos humanos, pro juzgamiento de los militares, y, por otro lado, estigmatizada como radical, cuando en realidad mi relación con el gobierno radical fue de mucha adhesión durante el primer tramo del gobierno de Alfonsín hasta la Semana Santa del ’87, a partir de la que renegué de muchas cosas del alfonsinismo, aunque siempre guardé un gran respeto por Alfonsín. Por otra parte yo no llegué al canal con los radicales. Y cuando llegó el menemismo, en pantalla no me querían e intentaron degradarme, cosa que no acepté y me fui a casa, no obstante lo cual a los pocos meses volvieron a llamarme y a reinsertarme en ATC. Conduje noticieros unos meses y después renuncié y me fui, porque la verdad es que la gestión que se empezaba a llevar dentro del área de noticias durante la etapa menemista no me gustaba. Me acogí al retiro voluntario y me fui a mi casa.

Entonces en VCC (Video Cable Comunicación) hacés “Las unas y los otros”. Recuerdo las manzanitas, la mesa en forma de manzana verde, ¿por qué lo titulaste así al programa?

—Primero te cuento cómo llego a ese programa: yo dejo de hacer televisión abierta el mismo día que asume Menem, y empiezo a ver la tele abierta desde mi casa. Durante tres meses estuve sin trabajar, tomándome todos los francos que tenía en ATC, porque no quería volver en ese contexto que me proponían, que era de degradación jerárquica dentro del trabajo. Entonces lo fui a ver a Carlos Montero (mirá qué paradoja, el hombre que me había contratado para que me viniera de Rosario), que es un súper profesional de la televisión y estaba trabajando en VCC, y le pido que me aconseje sobre cómo continuar mi vida profesional. Y él me dijo algo que voy a recordar siempre: “Mirá, Mónica, vos viniste de Rosario a trabajar y trabajaste, viniste a entrar en la televisión, y en la televisión estás y vas a volver. Hacé la ‘plancha’ unos años, que vos vas a volver a la televisión, y los que te sacaron probablemente no. Si yo tengo algo, te voy a llamar”. A los tres meses me llama y me dice: “Tengo una hora por día de cable, tengo los equipos, lo que no tengo es plata, te voy a pagar un pequeño viático simbólico para que vos vengas y me hagas una hora de televisión por día, si es que querés”. Yo, que venía de conducir varios años por la tele abierta le dije: quiero. E hice ese programa. Arrancamos en un estudio pequeñito, sin aire acondicionado, grabábamos de siete a ocho horas, y le tuve que poner un nombre, y yo cuando le pongo un nombre a un programa juego con sensaciones. El nombre fue “Las unas y los otros”, porque iba en el canal de la mujer y jugaba con el título de una película. Ese programa duró diez años, fue diario de una hora, y ese viático, cuando el programa se empezó a consolidar y a apuntalarse, se transformó en un honorario casi similar al de la televisión abierta. Mario Pinto era el gerente de Programación. En la producción trabajaron Laura Linares, Mónica Levy, Paula Andalo, y Ariel López Cucatto, entre otros.

En octubre de 1993 estuve invitado a tu programa, a una mesa de guionistas donde estaban también Rodolfo Ledo, Ricardo Rodríguez y Enrique Torres. Además de este caso, que es un pequeño ejemplo, ¿qué invitados tuviste?

—Y… de invitados tuve a todos los que se te ocurran; a lo largo de diez años, todos los días yo tuve un promedio por programa de seis a siete personas por piso. Cuando te digo todos, te digo todos hasta el punto de que algunos de los que después ocuparon altísimos cargos, caso Chacho Álvarez, a principios de los noventa venía a mi programa cuando era director de la revista Unidos. Y han venido intelectuales, médicos, políticos, cineastas, videastas, actores, actrices… los escritores que se te ocurran, Umberto Eco, Carlos Fuentes, Vargas Llosa, y otros que venían a la Argentina y pasaban por el programa, no porque yo tuviera tal capacidad de captarlos, sino porque la necesidad de llenar una hora diaria hacía extremar el esfuerzo de producción. Te voy a contar una anécdota. Hace diez años, en el ’97, con mi esposo compramos una pequeña chacra en el campo, en Capilla del Señor. Hay chacras linderas. Casi todos mis linderos vinieron a decirme: “Estuve en tu programa” (risas); todos alguna vez habían pasado con distintos argumentos.

¿Vos lo disfrutabas más que lo que podés hacer ahora?

—Yo no tenía chance en la tele abierta, que es una picadora de carne. Disfrutaba de poder trabajar variados temas sin los apremios de la tele abierta, temas que no tendrían un lugar en la tele abierta, y poder prepararlos con tiempo. Es la época de mi vida en la que más pude leer. Y todo lo que leía me servía para la producción de ese programa. La tele abierta (y la coyuntura) es fascinante y muy vibrante, pero te obliga a sortearla muy superficialmente, porque no te da tiempo a bucear en los temas. Son dos tiempos y dos ritmos diferentes.

Y en el ’97, ’98 volvés a la televisión abierta…

—En el ’97 vuelvo a América 2 con el noticiero vespertino. En ese momento Moria Casán hacía un talk show en América 2. Moria me llama para que vaya como invitada, yo voy y, cuando estamos en el corte comercial, se me acerca una persona y me dice “la directora de Programación, que es Lucía Suárez, quiere hablar con vos; cuando termine este programa subí a verla”. Cuando subo, Lucia Suárez me cuenta que está programando un noticiero que va a salir de 19 a 20 y que le encantaría saber si yo quiero hacerlo. A mí me angustió y me costó tomar la decisión, porque en ese momento yo tenía ya dos hijos chiquitos y estaba buscando un tercer embarazo. Pensaba que eso me iba a cambiar la vida, porque conocía el vértigo de la tele abierta, pero todos me decían que no me preocupara, que los noticieros de las 19 tienen contenidos más livianos… y bueno, arranqué, y ya llevo once años.

¿Y son más livianos los contenidos del noticiero de las 19?

—Los noticieros de la medianoche tienen más temas culturales, económicos, políticos, pero los noticieros de las 19 no son más livianos, son más pesados, porque hay más policiales, temas más duros, más angustiantes, más relacionados con el pesar del común de la gente. Se supone que a las 19 está más la gente que vive en el mundo de la casa, el ama de casa, los jubilados, los desocupados, los chicos que van a la escuela, y que al mediodía hay más mujeres mirando el noticiero.

Pero al volver a la TV abierta y a la actualidad te tocaron todos los despelotes que hubo en la argentina los años siguientes…

—Eso te termina tocando siempre. Porque, aunque hagamos el noticiero de las 19, si se cae un gobierno, si viene una debacle económica, si viene una catástrofe, estás para cubrirla…

Actualmente estás haciendo otro programa en televisión por cable, en la señal América 24…

—“Las manos en la masa”… la señal la maneja Liliana Parodi, Román Lejtman es el director de Contenidos del multimedio América: organiza, armoniza los contenidos periodísticos del canal, las radios…

¿Te sigue gustando transmitir la cruda realidad al instante o preferirías volver a las notas a escritores?

—A mí la actualidad y la coyuntura es lo que más me gusta. Y me gustan los aspectos más duros de la realidad, digamos, las notas de color no son lo mío ni es lo que más me apasiona. Desde siempre tuve una aproximación y una afición por los temas que tienen que ver con lo más duro de la coyuntura. Por mi formación. A mí no me mandes a hacer notas al mundo del espectáculo, porque no sé ni dónde entrar. E, incluso, cuando he entrevistado a escritores, lo he hecho desde una perspectiva social, política… no desde una perspectiva estética o artística.

Es que en realidad no hay alguien como Mónica Gutiérrez en la televisión, me parece que actualmente las conductoras solo leen las noticias y no les ha quedado espacio para otra cosa…

—Lo que pasa es que el espacio de las noticias a diario es un mundo muy duro de laburo, porque es un mundo que no afloja, donde nunca tenés un relax, y si no te gusta mucho este trabajo, si lo que te gusta es solo la pantalla, la mera exposición, esto te pasa por encima y no lo resistís. Debés tener mucha resistencia física y un gran apasionamiento por el trabajo periodístico. Yo no me considero alguien de la televisión, a pesar de que hace treinta años que hago televisión. Yo vengo del mundo de las noticias, y hago noticias en televisión. Si vos me mandás a hacer un magazine o un talk show, probablemente no me lo bancaría mucho tiempo, porque me aburriría, pero mandame a la calle, donde están pasando cosas, y ahí yo te resisto cualquiera. A lo que vos te referís con el “no hay” probablemente se deba a que muchas conductoras han entrado directamente a los estudios desde la calle o de la casa. Yo he cortado cables, he barrido redacciones, he redactado noticias, he hecho notas en la calle para radio y televisión durante década y media, he editado mis propias notas dentro de las islas de edición también durante diez a quince años… Cuando empecé a conducir en estudio ya venía de la escuela de la calle. En el itinerario del noticiero actual de América 2, del que soy conductora, cada vez que puedo me voy a la calle. Cuando sos conductora te mandan poco a la calle, pero si puedo hacer un viaje a cubrir una noticia, lo hago. Hay gente que aún se acuerda de cuando fui a cubrir las inundaciones de Santa Fe. ¿Cómo se acuerdan, si apenas estuve una hora y media? Lo que pasa es que hice una hora y media de cámara ininterrumpida sin producción y con el agua hasta el cuello. Y cuando volví y me preguntaban cómo pude hacer eso, contesté: “Muy sencillo, porque cuando llegué al lugar se me disparó todo el training anterior”. A principios de los ochenta cubrí las peores inundaciones del Litoral durante meses enteros.

¿Qué opinás de los noticieros como producto televisivo? El año pasado los criticaron a ustedes por poner en pantalla una foto del cadáver de Nora Dalmasso…

—El rating, y muy especialmente la llegada del minuto a minuto a la televisión, impone una impronta diferente. Los noticieros son medidos en término de la programación en general como un producto más, es decir, como un producto que tiene que medir, y hoy la medición es minuto a minuto. Con esto quiero decir que muchas veces se está programando en el aire la extensión de las notas de acuerdo con cómo rinde el minuto a minuto. Esta es una realidad que es inexorable, porque las empresas conciben el noticiero en todos los canales como algo que debe estar dentro de las reglas del juego del sistema, es decir, captando la mayor cantidad de audiencia. La producción pondera tal o cual nota con relación con el rating. Yo muchas veces, como periodista, tengo una mirada que confronta con eso y muchas veces libro mis propias discusiones en el interior del noticiero con respecto a lo que creo que debe ser, pero entre lo que yo creo que debe ser y lo que es, entre lo que yo como conductora quiero y lo que decide la producción, hay una diferencia: yo tengo capacidad de discutir al interior, pero a la hora de los bifes alguien tiene que pegar el último grito, porque debe ser así, y el ultimo grito no es el de la conductora. A los noticieros les competen las generales de la ley en términos de las reglas de juego de la televisión, y esta es una realidad incontrastable. ¿Cuál es la compensación de esto? Que vos tenés los noticieros de la tele abierta con estas reglas del juego y en el cable actualmente hay una oferta amplísima de noticias y de información. La información circula entre las señales de cable los portales, los sitios, noticias on line… entonces el recorte que propone los noticieros de la tele abierta es diferente de lo ortodoxo, de lo que debería esperarse.

¿Creés que los noticieros influencian o les meten temas de discusión a la gente o realmente reflejan lo más importante que está pasando en la realidad?

—Todos los noticieros hacen un recorte de la realidad, intentan captar el mayor nivel de audiencia; por lo tanto, buscan conmover, impactar. Lo que pasa es que el recorte no se hace sobre la ficción, sino sobre la realidad, y la realidad en estos años que corren, en esta Argentina, te ofrece una gama de historias que a veces superan a las de ficción. Historias muy duras, policiales, de reencuentros personales, pasionales, más atractivas que las que puede concebir un guionista de televisión. Los noticieros muestran historias de la realidad, recortes muy caprichosos de la realidad, pero que son postales de distintos mundos de este tiempo. Hoy la realidad compite con la ficción y la ficción pierde ante la realidad. Y la manera de acceder a la realidad está cambiando muy vertiginosamente, el hecho de que cualquiera posee un teléfono o una cámara que puede captar imágenes, hace que la circulación de las imágenes y de la información sea mucho más horizontal.

Los noticieros a veces se contradicen, muestran unos tipos que van a romper vidrieras y te los presentan como vándalos, y cuando la policía los reprime, los vándalos son los policías…

—Creo que mucho depende del conductor y del cronista que va a mostrar las cosas, que lo hace desde su propia subjetividad. Yo celebro que sea así, como conductora, porque jamás me elaboran las presentaciones y los cierres. Nos dan una rutina, pero se supone que como conductores debemos tener cierto equilibro para ponderar las cosas que presentamos. Y muchas veces el enmarque y el encuadre dependen de la ideología del conductor, por lo menos en nuestro caso; hay otro canales donde trabajan con teleprompter, nosotros en América en ese sentido tenemos muchas libertad de trabajo, los conductores no somos quienes decidimos qué va al aire, pero sí decidimos las palabras que vamos a usar. A mí me podrán pedir que diga que fulano es una hiena y yo no lo voy a decir porque no está en mi vocabulario.

Después de haber hecho una campaña sin contactos con la prensa, Cristina Kirchner te eligió como alguien confiable para darle un reportaje….

—A Cristina la había entrevistado en “Las unas y los otros” muchas veces, cuando ella era senadora. Durante el tiempo en el que era primera dama no se presentó a entrevistas, no obstante lo cual en 2006 le hice una nota de los ocho minutos en vivo, durante un viaje que hice a Madrid. Creo que fue la única nota que dio a un medio argentino en su etapa argentina de primera dama. Cuando se convierte en candidata a la presidencia, yo venía intentando hacerle una nota pero no se daba, y yo ya había perdido las esperanzas. La había tramitado por todos los canales y nada, pensé que nunca más iba a poder hacerle la nota. Y una semana o dos antes de las elecciones, me llama el jefe de gabinete y me dice que Cristina iba a dar dos notas para radio y dos para televisión, y que de todos los pedidos recibidos habían elegido darme una a mí para radio (yo estaba haciendo un programa en La Red). Me llamó de nuevo un lunes a la hora del noticiero y me dijo que si quería hacer la nota tenía que estar a las 12 del día siguiente con el equipo de audio. La nota se hizo para radio y se grabó para televisión con el compromiso de sacarla después de que se emitiera otra nota que había hecho para TN. Yo no la vi antes a Cristina ni pacté preguntas con nadie, me senté delante de ella, la grabamos en su despacho, detrás de nosotros había algunos ministros. La nota duró una hora ininterrumpida y así fue al aire. Para mí fue muy grato hacerla, a pesar de toda la tensión, porque era la primera nota.

¿Te has peleado con entrevistados?

—Tuve un par de momentos muy violentos en televisión con Luis D’Elía. También otra persona que había participado de un piquete me mandó a la concha de mi hermana, textualmente, en el aire. A veces yo también me enojo, me saco mal, y también a veces me río… tengo un enorme sentido del humor, lo que pasa es que es más irónico.




Comentarios sobre esta nota

Anónim@ escribió : ES LA SEGUNDA VEZ QUE ESCRIBO A MONICA , VIVO EN LA PAZ BOLIVIA Y LA VEMOS POR TELEVISION POR CABLE Y NOS PARECE QUE ES MAGNIFICA Y SI ALGUN DIA QUISIERA VENIR POR LA PAZ BOLIVIA LE RESIVIRIAMOS CON LOS BRAZOS ABIERTOS. ADMIRAMOS SU PERSONALIDAD Y SU PROFESIONALISMO SALUDOS FELICIDADES Y UN ABRAZO CON TODO CARIÑO ARQ. HERNAN CALDERON
enviado el 30/05/2013 05:14:16

Andrea escribió : Muy pocas veces me pasa que no pueda dejar de leer algo, y ésta es una de ellas. Excelente nota, mérito de la entrevistadora. Me encanta Mónica Gutierrez
enviado el 27/07/2009 02:19:10

marisa beatriz moyano escribió : muy buen ojo el tuyo.la nota esta atrapante es una mujer realmente activa habla de ella de lo maravilloso que es hacer lo que te gusta y lograrlo siendo mujer. gracias por la nota es una mujer con la que me identifico.cariños Marisa
enviado el 09/07/2009 16:28:15

Marian F. escribió : Me encantó la nota y que elijan a esta periodista. Es muy profesional! Admirable. También es un ejemplo de mujer con conciencia de género, lo cual no abunda. Gracias!
enviado el 05/07/2009 22:08:44

MARIO escribió : me encantó...
enviado el 04/07/2009 18:54:12

gaby escribió : Excelente periodista...!!! Gracias Buero por tu sondeo...
enviado el 03/07/2009 11:59:43

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