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por Luis Buero
Prohibido estar triste
Encendés el televisor y ya te están gritando que empieces la mañana bien arriba con tal magazine de misceláneas, al mediodía te quieren poner pum para arriba con las bolu-opiniones de Fabio y te reservan que termines el día “hip hop” con Mariana, Marcelo o Petti. Pero apagás la tele y la tortura sigue...
Si una prima te cuenta llorando que perdió su embarazo tan deseado debido a un accidente, ya la estás queriendo animar incitándola a que, a la brevedad, pruebe con su esposo concebir otro bebé.
Si un flaco les confiesa a sus amigos varones que está bajoneado porque la novia con la que vivía se mandó a mudar… primero le toman el pelo y luego lo invitan a ir, esa misma noche, de levante por los boliches de onda. O quieren contratarle un travesti que lo distraiga.
Presentás una idea o un proyecto, y no acusan recibo o, en el peor de los casos, te lo plagian, y cuando tus seres queridos te ven pinchado, aplastado como busto de bailarina, te recomiendan que vayas al psiquiatra para que te recete un antidepresivo o que corras a ver a un cura para que te aconseje.
Encendés el televisor y ya te están gritando que empieces la mañana bien arriba con tal magazine de misceláneas, al mediodía te quieren poner pum para arriba con las bolu-opiniones de Fabio y te reservan que termines el día “hip hop” con Mariana, Marcelo o Petti.
Y las noticias radiales se mezclan con chistes e imitadores de políticos, mientras los canales de TV desesperan porque Guinzburg se murió y Georgina ya perdió el pony como para andar corriendo al cuete por los estudios. Les queda Mex para romper la bolsa de harina, pero cuando parloteaba con Carla no lo veía ni la familia. Para los productores, el dilema es cómo tener rating aceitando el engranaje humano para que vuelva a producir y consumir.
Pero apagás la tele y la tortura sigue.
Si el portero te ve con mala cara, se lo cuenta a todo el mundo, y les dice que tenés sida, o los vecinos comienzan a conjeturar diversas desgracias que podrían estar pasándote, que van desde un simple ataque al hígado hasta un aneurisma incurable. En la oficina quieren trasladarte a la sucursal Cosquín para que respires aire puro, y el ascensorista (que está estudiando Psicología Social) te informa, sin preámbulos, que según afirma Pichón, debes adaptarte activamente a la realidad.
Uno quiere estar a la sombra y le suben la persiana para que lo encandile el Sol, y lo llenan de preguntas que suenan a reclamo: “¿Cómo no vas a festejar tu cumpleaños?”, “¿Te volviste loco, vas a pasar solo la Navidad?”. Y de pronto recordamos cuando a los siete años nos caímos de una escalera y recibimos un: “¡No llores, maricón!”.
Sí, te pase lo que te pase, una cruzada de familiares, conocidos y desconocidos te aconseja que te tomes todo con filosofía light, por cuatro días locos que vamos a vivir. Porque la vida, dice la publicidad de una gaseosa light, “es como te la tomás”.
Gente más científica nos pregunta si no tendremos bajo el nivel de litio, diagnosticándonos: “¿No serás bipolar?”. Otros, más espirituales, nos revelan un mantra para que hagamos meditación trascendental.
“Las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas”, cantaba una antigua zamba, pero ahora ni las penas se nos permite conservar, porque hemos perdido el derecho a estar tristes, a reflexionar en paz y a madurar sobre las experiencias dolorosas, a reconocer que las piedras con las que tropezamos también son parte el camino. Peor aún viviendo en este supuesto paraíso de felicidad zapping y el entretenimiento fugaz del todo bien, de la sonrisa permanente, como personajes entrampados en alguna novela futurista de Aldous Huxley.
Pero ojo, ojito y ojazo: no es solo generosidad la que impulsa a ese eventual “animador instantáneo” a intentar sacarnos a empujones de la cueva temporaria en la que nos refugiamos. Esa amiga del alma que nos sacude de la solapa para que se nos caiga la prohibida tristeza no busca solo desenchastrarnos la censurable melancolía. Ese “San Bernardo” no llamado ni pedido sufre por un lado de cierto egocentrismo infantil cuya preocupación inicial está centrada en sí mismo, en conservar su propia alegría ficticia a toda costa, ese estado evanescente que el triste hace peligrar. Y también ese consejero impertérrito se esfuerza por impedir que a su propia nostalgia se le quiebre el dique, que se contagie de tu añoranza, que las alas de su amargura sostenida se desplieguen y sus lágrimas salten vigorosas y rueden y rueden en chorros inconmensurables, inundándolo todo, produciendo maremotos, tsunamis, aludes; en síntesis: el fin del mundo tal como lo conocimos.
Comentarios sobre esta nota
 | cristianemanuel rolon escribió : la verdad a mi siempre me dicen si estas bien decicelo a tu cara. pero siendo claros la mayoria que se la pasa dando saltos y haciendo chistes terriblemente malos un buen dia se emborracha y resulta que su vida es una tortura. esta peor que vos en tus peores dias. y encima te cuenta que sient la presion de estar siempre bien para los demas. querido permitite vivir. de eso se trata cuando te vayas no te levas nada... sos lo que sentis hoy, mañana; el ayer que te hizo lo que sos.
por eso cuando me sale mal no me hablen, no me baracen, no no no... estoy muy caliente. en eso estamos de acuerdo.
como dice suar... dejame vivir mi vida enviado el 16/04/2009 13:18:21
| | Karina D'Avola escribió : SI es cierto no nos dejan llorar tranquilos y es tan reparador llorar de vez en cuando y dejar la sonrisa mac donals por un rato nomas.
Gracias LUIS ! enviado el 14/04/2009 10:58:21
| | Karen escribió : Y si , es cierto..si uno esta "pum para arriba", todos se te pegan con la excusa de "contagiarse " del buen humor...y no se te permite estar de bajón. "Al final sos un mala onda, o con el caracter que tenés de qué te haces problema"...y uno termina riendo por fuera....y llorando por dentro..
Los momentos de tristeza los aparto para mi soledad. Son pocos los que entienden que uno cae tambien, y esas personas son las que considero AMIGOS, el resto es polvillo q se nos pega. Gracias Luis! enviado el 14/04/2009 09:57:35
| | mariana escribió : Reconforta notar que podemos ocuparnos de la tristeza y así darnos cuenta de todo lo que confabula para que tapemos lo que nos pasa y nos hagamos los distraídos, evitando así nuestro crecimiento personal y generando dolor innecesario. Un saludo y gracias. enviado el 13/04/2009 21:32:22
| | GRACIELA escribió : Muy bueno Luis! coincido con tu mirada. Parece que es dificil acompañar el mal momento de los otros, pero esto viene desde que somos chiquitos, te caes, te haces torta, te duele, pero los papis te dicen levantate,ya esta no es nada... y a partir de ahi,...
Cariños Gradl
enviado el 11/04/2009 12:36:10
| | Sonia escribió : Es muy cierto lo que decís en esta nota. Nosotros le tememos al conflicto, a la duda, al "acabóse" de la angustia y la tristeza. Creo qu e ese estado anímico está desvalorizado. La filosofía del "todo bien" raya en lo estúpido cuando uno piensa "no está todo bien un cuerno... A éste qué caracho le pasa??"
Pero en fin, tampoco está todo mal. Es la vida, con sus sinsabores, sus altibajos... Una verdadera calesita. Cuando uno es chiquito no sabe apreciar lo vital de ese juego.
Un beso! enviado el 10/04/2009 10:14:54
| | GRACIELA WNCEBLAT escribió : Muy bueno Luis
pero para saber estar alegre o algo "parecido " a la felicidad
hay que permitirse estar triste
y quién no lo está de tanto en tanto.
No conozco a nadie y si encontrara a alguien pura risa o puro chiste
pensaría que es un boludo/a.
desde graciela abrazo
enviado el 10/04/2009 08:20:11
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