yegua2
yegua2
La Yegua Sometidas Entrevista Observatorio Nota
yegua2
yegua2 Luna Signo Argentina Sábado 25 de Mayo 
Mostrar notas anteriores >>Ocultar notas anteriores <<



> La yegua y el peso

> La Yegua se va de spa

> Concurso Estética Esencia

Buscar
Buscar

por Sylvia do Pico
La yegua y el peso

Foto Portada

Es hora de que digamos la verdad sobre lo que comemos y hacemos, o no hacemos, para mantenernos en un peso razonable. No digo ideal porque por algo lo llamamos así, ideal. La realidad es otra y estoy cansada de oír a las mujeres que están divinas y dicen que no hacen nada para lograrlo. Pasados los 25 años, TODAS tenemos que hacer DE TODO para no engordar. Y no hay vergüenza en eso.

Sí, probamos toda clase de dietas, seguimos a diversos gurúes y apelamos a cremas, aparatos, clases de gimnasia y cuánto adminículo nos asista en recuperar y/o mantener un peso y un estado físico digno.

No digo que demos detalles. O sí, si somos solidarias y estamos dispuestas a ayudar a otras. Pero dejemos de mentir que es fácil mantenerse en peso a cualquier edad.

Las mujeres estamos especialmente complicadas en ese tema. No sólo por la exigencia social con respecto a nuestro cuerpo y al estado del mismo, sino porque las 150 hormonas que circulan por nuestro sistema cada tanto enloquecen, con la excusa de ayudarnos a crecer y avanzar, y tienen, como efecto secundario indeseable, provocarnos el hambre de un rinoceronte y la facilidad de engordar de una osa en vías de hibernación. Agreguemos a esto la publicidad que no para de ofrecernos cosas ricas que luego de ingeridas eligen alojarse en caderas, glúteos, piernas, pechos y vientre en forma de grasa, y que luego se resisten a abandonar sus refugios seleccionados. Hay que sacarlas de allí a patadas, literalmente.

En la época pre menarca, todas las chicas empezamos a juntar grasa para el estirón y el arranque de nuestro maravilloso sistema reproductor. Cada embarazo trae celulitis, estrías y luego flaccidez. Poco antes de los 40 podés oír, si prestás atención, el ruido que hace tu metabolismo al empezar a frenar. ¡Screech! Y a partir de ese momento cada bocado cuenta. Si encima por esa época te enganchas en un regimen naturalista y abandonas cigarrillos, café y agregas un vasito de vino tinto diario para cuidar tu corazón, ¡ayayay! Si te resistís a comer de más te la vas a pasar muerta de hambre todo el día y sin bajar un gramo. Es más, vas a ganar peso. Es oficial y está comprobado científicamente: dejar de fumar y de tomar café engorda. No estoy diciendo que sigas fumando o tomando café. Pero sabé que si lo hacés, te va a costar más estar flaca.

La premenopausia entra en juego mucho antes de lo que aceptan oficialmente los expertos y caés en la cuenta de que además de estar más emocionalmente inestable que de costumbre, mirás un chorizo cualquier domingo y aunque no te lo comas, ¡engordás igual! De los 50 a los 60 sentís como si te hubieran subido, sin avisarte, al skate de uno de tus nietos y lo único que logra aminorar ese vértigo es que vas sumando kilos y el peso que vas ganando lo detiene un poco.

Para los 70, las cosas se calman un poco y si tenés suerte y buena herencia, serás una viejita flaca y tranquila. Lo que es probable es que para ese entonces tengas también alzheimer y aunque te peses o te mires al espejo ni siquiera recuerdes quién sos. O para qué te subiste a la balanza.

La estética es fundamental. No voy a discutir eso. Pero flacas naturales hay 100 desparramadas por el planeta. Todas las demás hacemos el esfuerzo de mantenernos “en peso”. Le dedicamos menos a más tiempo dependiendo de nuestra fuerza de voluntad y, aquí sí, de la genética familiar. Algunas buscamos una actividad que además de darnos firmeza muscular nos de placer. Otras adaptamos las dietas de tal manera que nos alimenten, no nos engorden y nos den, cada tanto, un placer gustativo. La gran mayoría somos dietistas seriales, probamos una detrás de la otra subiendo y bajando de peso en el proceso. Unas cuantas optan por una ayudita quirúrgica cuando las cosas se salen de control.

Asi que menos verso y más verdad: que no hay vergüenza en querer estar linda, es nuestro derecho de nacimiento, y está todo bien con hacer todo lo que sea posible para mantener la cuota de belleza que nos fue asignada.

Lo que está mal es mentir y confundir al resto.








Ilustración de nota: Mel Broglio


Recomendá esta nota
Agregá tu comentario


Quiero dejar mi comentario en forma anónima

Pero si querés...
- Que tus comentarios sean personales
- Recibir en tu mail los comentarios que otr@s realicen
- Mostrar tu perfil a los demás
- Recibir mensajes directos
- Guardar el historial de notas que visitaste
Ingresá tu usuario y contraseña de Comunidad

usuario
contraseña
olvidaste tu contraseña?
ingresá tu email para recibir la contraseña
 




o HACE CLICK AQUI para sumarte a la Comunidad narc(i)sa



Te proponemos seguir con

Notas recientes Más comentadas Más leídas
Marni Horwitz

Sonia Szóstak

Dominique Goblet

test

Esta es una nota de prueba con IE

¿Cuánto hace que venís acá, de qué signo sos?

Suegras de ayer, hoy y mañana

Sos narcisa

Madre rumiando

Las penas son de nosotras…

¡Bebé duerme toda la noche!

La yegua va al supermercado

Antropología y Detergente: DEJÁ, LAVO YO

101 Maneras de calmar a un bebé

www.cuerpodiet.com


yegua2
Galería Links
Contacto
yegua2