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por Sylvia do Pico
De realidades y oráculos
Ayer estaba aburrida y agarré un mazo de cartas para hacer un solitario. Hacía años que no jugaba uno y traté de recordar las reglas. No me salía uno solo. Hice como 9. Nada. Entonces llegó mi hija y le comenté lo que me estaba pasando. Se fijó y me dijo las reglas verdaderas. Eran mucho menos limitantes que las que yo recordaba. Recomencé de acuerdo a las reglas reales y todo empezó a fluir. Me salía bien un juego tras otro. Hm...
¿Será que las leyes que yo me impongo y por lo tanto le impongo a mi realidad son más duras y complicadas que las que operan de verdad? ¿Es posible que todo sea mucho más fácil de lo que creemos? O que una vez pasada cierta racha limitante continuemos en “modo complicado” y seamos nosotras mismas las que impedimos nuestro propio avance.
Mi abuela materna jugaba un solitario tras otro en tardes en las que nada pasaba y todo estaba en juego. Mi madre me contó que mi abuela las usaba como una especie de oráculo. A ninguna carta en particular. Hacía una pregunta antes de cada juego y la respuesta era por sí o por no dependiendo de si ganaba o no. No tengo idea qué grado de efectividad tenía su sistema para adivinar su presente o, el futuro. Ignoro si era solamente una forma de pasar el tiempo cuando esperaba algo que estaba fuera de sus manos conseguir o la angustiaba. Tampoco sé si confiaba en lo que las cartas le decían o hacía algo al respecto.
Si sé que mi abuela tenía muchos conocimientos con respecto a formas de curarse o mejorarse cuando nos sentìamos mal. Rituales que se pasaban de madre a hija. Una que recuerdo tiene que ver con los dolores menstruales e incluía métodos que suenan medioevales pero eran reconfortantes y eficaces para calmar el dolor. Me hacía recostarme boca abajo, calentaba una plancha, me cubría la parte baja de la espalda con una toalla y sobre ella apoyaba la plancha. Yo cerraba los ojos y al esfumarse el entorno el malestar parecía al principio intensificarse, pero enseguida empezaba a sentir un calorcito en la zona de los riñones que luego se difundía hacia mis ovarios y mi útero y el dolor desaparecía. Mi abuela me decía: “nunca apoyes nada caliente directamente sobre los ovarios. Siempre hacelo a través de la espalda y los riñones.” No sé si ella sabía que las mujeres tenemos una cantidad fija de óvulos, predeterminada desde antes de nuestro nacimiento. Pero sabía cómo hacer para preservarlos el mayor tiempo posible hasta que estuviéramos listas para intentar su fecundación.
Mi abuela era inglesa y en contraposición al mito, era dulce, muy afectuosa y suave al hablar. Todo lo que cumplía del prototipo era que hacía unos scons increíbles. En mi recuerdo y dentro del entorno familiar general, era la quintaesencia de la femineidad. Suave, coqueta, vulnerable, sensible, ocultaba un pasado de independencia económica y autosuficiencia previa a reencontrarse con mi abuelo y dejarlo todo para casarse con él. ¡Qué manía la de hacernos dejar todo para casarnos y tener hijos!
Hablaba con los pajaritos y las plantas y tenía la mano más suave del mundo para cepillar mi pelo rebelde y convertir ese momento que era odioso (estoy hablando de una época precámbrica y precrema desenredante) en una oportunidad de mimarme y hacerme sentir bien.
Creo que voy a llevar el juego de mi abuela un paso más allá y empezar a funcionar como si las cartas ayer me hubieran dado un mensaje. El de que las reglas que me impongo son demasiado duras, más de lo necesario, y nada puede crecer o salir bien de esa manera. Que llegó la hora de fluir.
O quizás esto era exactamente lo que hacía mi abuela.
Comentarios sobre esta nota
| Anónim@ escribió : prueba enviado el 09/10/2011 12:19:06
| | Anónim@ escribió : me encontré enviado el 07/10/2011 10:31:17
|  | test1234 escribió : me perdí enviado el 07/10/2011 10:30:45
| | gabriela escribió : Entrega' la receta de los sublimes scons de tu abuela a la Comunidad Narcisa...!!
Por que no armas un Te a lo Narcisa y nos deleitas con ellos y una buena charla/seminario...??
Quede' flasheada con la historia de tu abuela inglesa, suave y afectuosa...sabia y femenina...me quede' con ganas de saber mas de ella...!!...Por que no escribis un cuento o una novela con su vida...??...Por que se "reencontro'" con tu abuelo..??...Como y por que' llevaba una vida independiente y autosuficiente que dejo' atras "por amor"...??...acaso el Amor necesariamente debe hacernos dejar cosas que nos hacen bien...??...y si es asi entonces logicamente el hombre tampoco debiera privarse de esos "beneficios" que nos brinda a las mujeres el Amor, no..??...seria muy egoista de parte nuestra escatimarles semejante felicidad, verdad..??
O acaso, lo que es bueno para "unas", kantianamente hablando, no deberia ser bueno para los "unos" tambien...?? enviado el 25/09/2009 20:14:26
| | gabriela escribió : Deje' un comenatrio aqui y no aparecio'...!! enviado el 25/09/2009 19:45:04
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